Entra una llamada de Skype. Hace ya un tiempo que Pep y yo no vemos a Pol, porque en el momento en que hicimos la entrevista llevaba una temporada trabajando en Ámsterdam. Es emocionante estar los tres juntos de nuevo para esta charla: Pol, Pep y yo nos conocemos de hace años, de cuando trabajábamos juntos en Folch Studio. Ahora compartimos un espacio en una antigua fábrica en Poblenou.

Pol — ¡Ey! ¿Cómo va todo? Finalmente estamos conectados.

Después de comentar el corte de pelo de Pep, de tomar unas capturas de pantalla en las que salimos los tres y de hablar del tiempo que está haciendo en Ámsterdam y Barcelona, ya estamos listos para empezar la entrevista.

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Francisca — Se dan unos paralelismos interesantes entre lo que hacíais por separado antes de fundar Affaire. Ambos sois unos apasionados del grafiti desde muy jóvenes, los dos os graduasteis en diseño en Elisava, luego pasasteis un tiempo estudiando en Suiza… Pero no fue hasta que trabajasteis juntos en Folch Studio cuando os conocisteis de verdad.

Pol — Sí, es cierto. Quizás suene un poco a tópico esa historia del diseñador que empezó haciendo grafitis, pero vengo de una ciudad pequeña donde la mayoría de adolescentes pasábamos el rato grafiteando porque no había nada mejor que hacer. El grafiti estimuló mi curiosidad y mis ganas de trabajar en algo relacionado con el dibujo o con el diseño. Fue la razón por la que escogí el bachillerato artístico y luego empecé a estudiar diseño en Elisava.

Pep — Diría que el grafiti es solo una pequeña parte de lo que tenemos en común. Antes de conocernos, y sin saberlo, compartíamos un interés por esos movimientos contraculturales que suelen ser los que te atraen cuando eres joven, porque crees que tú también puedes hacerlo. También nos gustaba el skateboarding. Y podríamos decir que este interés por la cultura de la calle todavía perdura hoy.

Francisca — ¿Cuál es el primer recuerdo que tenéis el uno del otro?

Pep — La primera vez que Pol y yo nos vimos fue en una clase de tipografía en Elisava de Eduardo Manso y Laura Meseguer. Estudié ingeniería en Elisava antes de pasarme al diseño gráfico. Por aquella época me encantaba la tipografía, pero más tarde descubrí que el diseño gráfico era algo completamente diferente a lo que me imaginaba, en el que no podían faltar los briefings y cosas de este tipo.

Pol — Me acuerdo muy bien que tu tipografía era muy enérgica, vibrante, y también con bastantes dosis de ilustración.

Pep — Sí, provenía 100 % de la escuela del grafiti. Pero esta conexión no tenía que ver con un estilo pictórico, sino con la caligrafía y la expresión de la letra. Más tarde también descubrí que la tipografía era un mundo totalmente diferente, que respondía a otros cánones y necesidades. No nos conocíamos muy bien por aquel entonces, pero sí existían ciertos paralelismos en las decisiones que tomamos en la escuela.

Pol — Yo hice un Erasmus en la ZHdK de Zúrich y Pep fue a Lausana a estudiar en la ECAL. De hecho, al principio mi intención era ir a la ECAL, pero cambié de opinión en el último minuto.

Pep — Había otras universidades que me interesaban también, como la Gerrit Rietveld Academie en Holanda, pero las plazas estaban destinadas solo a estudiantes de Bellas Artes.

















Inicios

Francisca — Esto era por allá en 2010, y me imagino que la ECAL no era tan famosa como lo es ahora. Es interesante ver cómo algunas escuelas de diseño han ido desarrollando su propio lenguaje; incluso puedes llegar a identificar inmediatamente el trabajo de sus estudiantes. También han contribuido a un nuevo resurgimiento del Estilo Internacional.

Pep — Hay escuelas que ponen mucho empeño en crear un estilo reconocible. Sin embargo, a nivel pedagógico creo que plantea una serie de problemas porque se centra demasiado en el plano estético y no en el conceptual. Se podría decir que el estilo visual de los proyectos ayuda a atraer a nuevos estudiantes a la escuela –y francamente los resultados se ven geniales en los medios sociales como Instagram–, pero creo que no ayuda a promover la creatividad individual y el pensamiento crítico de cada estudiante.

Francisca — En 2012 os incorporasteis al equipo de diseño senior en Folch Studio.

Pol — Pep, ¿te acuerdas de nuestro primer proyecto juntos?

Pep — No muy bien. Debo decir que nuestra química laboral tiene su origen en una conexión geográfica. Nos sentábamos literalmente uno al lado de otro y esta cercanía crea mucha complicidad. Al principio yo solo trabajaba media jornada y me sentía un poco outsider, porque vosotros ya llevabais trabajando ahí unos meses.





















Pausa cigarrillo

Francisca — ¿De verdad? No tenía ni idea, yo solo estaba haciendo prácticas.

Pep — Pero luego empezamos a desayunar juntos cada día, nos fumábamos un cigarrillo, nos tomábamos un descanso de vez en cuando… ahí es cuando Pol y yo empezamos a compartir inquietudes y a descubrir que teníamos mucho en común. Conocía y admiraba su trabajo, pero como equipo nos dimos cuenta de que nos complementábamos muy bien. Si uno se sentía atascado, el otro intervenía en seguida. Conocíamos los puntos fuertes de cada uno, y así empezamos a crear una dinámica de toma de decisiones conjunta.

Francisca — Como en un diálogo. De hecho, esto que dices conecta con el testimonio de alguien que trabajó con vosotros en Affaire, Laura Frade, a la que habíais tenido como alumna.

«Pol y Pep se compenetran muy bien entre ellos. Hablan el mismo lenguaje y, cuando trabajan juntos, sacan lo mejor de cada uno. Su método de trabajo es no obsesionarse con el resultado final sino centrarse en el proceso, en el camino que lleva hasta ese resultado final, y cada pieza que lo compone. Ahí es donde ocurre el diálogo, donde encuentran las soluciones a sus proyectos de una manera brillante. No estoy segura de si son conscientes de ello, pero esta idea de “conversación” es una parte fundamental de su trabajo: sucede fumando un cigarrillo, tomando un café o a la hora del postre después de la comida. Es una forma de trabajar muy mediterránea. Ellos hablan para abrir un espacio de reflexión.»

Pol — Vaya, me identifico totalmente con su descripción. Después de pasar tres años en Folch ya nos conocíamos bastante bien y éramos conscientes de nuestras habilidades complementarias. También es cierto que nos gusta disfrutar de la vida, nos encanta comer bien, hacer largas pausas para el café… pero, como consecuencia, solemos trabajar hasta tarde para compensar todo el tiempo «perdido» mientras hablamos.

Pep — Debo añadir que somos gente muy crítica y escéptica. La conversación es parte de nuestra metodología, un punto de partida para acercarnos a los conceptos cuando estamos al principio de nuestros proyectos. Esta metodología se combina más tarde con un pensamiento más racional durante la ejecución. Pero Affaire es ciertamente un estudio que cree en el instinto y en la espontaneidad.

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Francisca — En la descripción que sale en vuestra web explicáis que, por una parte, «Affaire es un estudio de arte y diseño» y, por otra parte, que vuestros proyectos «dan prioridad a una potente base conceptual de ejecución impecable». Cuando miro todo lo que habéis hecho, me doy cuenta de que buscáis siempre la manera de explorar muchos lenguajes visuales diferentes. Existe una combinación muy equilibrada entre la libertad creativa y el minimalismo racional.

Pol — Cuando empezamos el estudio, nuestra idea –quizá un poco naif– era que queríamos hacer el trabajo que nos gustara. Cuando hablas de estas constantes que observas en nuestro trabajo, me imagino que es fácil para ti identificarlas, pero nosotros no tenemos la distancia suficiente para reconocer las características que nos definen. Sin embargo, si hay algo que nos define es que no tenemos una idea cerrada de lo que se supone que debe ser el diseño. Hay proyectos que nos llevan hacia un enfoque más conceptual, pero otros que nos atraen de una forma más emocional/sensorial. No tenemos un mantra, nuestra forma de trabajar evoluciona al mismo tiempo que nosotros y francamente no nos preocupa si a veces no somos coherentes con nosotros mismos o con algo que hicimos en el pasado.

Pep — Así es. Nos gustan las cosas auténticas, que tengan carácter. Tratamos de escapar de las modas, a pesar de que no hay nada malo en ellas; yo, personalmente, no me identifico con la idea elitista de que el diseño independiente es necesariamente mejor que el diseño comercial (de hecho, me interesa mucho el diseño en un contexto comercial). Para mí todo se reduce a la calidad del trabajo: a veces me fascina una pieza de diseño independiente que tiene un concepto muy potente, pero a veces me emociono con la ejecución exquisita de un producto de diseño comercial. En resumen, no me gustan las «fórmulas» aplicadas al diseño.

Francisca — Vuestro diseño tiene también una base muy informada. En vuestro trabajo podemos encontrar referencias al arte contemporáneo, a la literatura, al grafiti, a la cultura vernacular e incluso a la cultura pop. No hay filtro.

Pep — Tratamos de aprender nuevas cosas en cada proyecto, porque de otro modo nos aburriríamos mucho. No es que cada proyecto tenga que ser innovador, pero siempre debería haber una oportunidad para crecer y mejorar.

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Francisca — Esto nos lleva al tema de la curiosidad. Creo que esto es muy importante para vosotros, como profesores. Un alumno vuestro, Francisco Pires, me escribió:

«Pol y Pep fueron mis profesores del proyecto libro en el Máster de Diseño Editorial en Elisava. Con ellos aprendí a enfrentarme a un proyecto con un espíritu crítico, a desarrollar un sentido estético refinado y a adoptar una metodología de trabajo fresca, provocadora y libre… Llegaban a clase con una gran cantidad de publicaciones de arte, de moda, de tecnología, de cine, de literatura… Referencias que me ayudaron a entender mejor el universo inagotable del libro, y también a alimentar mi curiosidad para descubrir y analizar las posibilidades de este medio.»

Pep — Lo que hacemos con los alumnos en clase –y lo que hacemos nosotros también– es fomentar un enfoque basado en la investigación, los impulsamos a explorar muchos campos diferentes –incluso abrazar los descubrimientos más insospechados– como una forma de abrirles la mente hacia nuevos intereses y romper con las ideas preconcebidas. Queremos dar espacio para la experimentación basada en un espíritu crítico. El ambiente académico nos ofrece la rara posibilidad de ser flexibles, por eso nos aseguramos de que los alumnos aprovechen esa oportunidad. Esto se convierte en un verdadero desafío cuando tratamos de traspasar esta idea a nuestra práctica profesional, pero me lo paso mucho mejor cuando lo hacemos.

Francisca — Pol, que sepas que el otro día entré a vuestro estudio y me encontré con Pep en el suelo, experimentando con tipografía, purpurina rosa, barro y ojos saltones.

Pol — Es muy tentador para un diseñador joven estar en contacto con el trabajo de otros diseñadores y tratar de formar parte enseguida de ese universo visual sin alimentar su propia creatividad con otros intereses. Es importante estar en contacto con otras técnicas visuales diferentes, tratar medios diferentes, incluso absorber tipos de diseño diferentes. Es muy positivo y liberador.

Pep — Si tus referencias provienen solo de diseñadores o de estudios de diseño, pronto te encontrarás en un terreno demasiado plano. Acabarás por apropiarse de su trabajo, que está muy bien cuando estás aprendiendo, no hay nada malo en ello, pero a la larga limita tu visión.





























Alfreb Kerbs website



Alfred Kerbs images

Oso Leone

Francisca — Vuestros clientes vienen de diferentes ámbitos y son de escalas muy diferentes. Vuestra realidad diaria cabalga, por ejemplo, entre el diseño de una cubierta de vinilo para un grupo independiente de Barcelona, y el diseño de los títulos de crédito del vídeo musical de artistas tan famosos como Rosalía o Asap Rocky. Y todo al mismo tiempo. ¿No es este cambio a veces un poco brutal?

Pep — La diversidad de clientes es consecuencia de lo que hemos mencionado antes cuando hablábamos de las referencias: nos gusta diseñar para diferentes ámbitos. Los campos de la cultura y la moda son quizá los que más tocamos, pero hay una explicación lógica para esto, y es que estas industrias necesitan constantemente los servicios de diseño. Y en lo referente a la variedad de clientes, debo decir que algunos proyectos parecen muy comerciales, pero son, de hecho, favores o encargos mal pagados, para nada rentables. En cualquier caso, nos gusta alternar entre clientes grandes y pequeños, proyectos a largo y a corto plazo… Así nos mantenemos cuerdos.

Pol — Cuando diseñamos una marca, debemos pensar a largo plazo, imaginar cómo sobrevivirá el paso del tiempo y cómo se verá dentro de unos años. Cuando diseñamos los títulos de crédito para un video musical, como los que acabas de mencionar, el trabajo es como una explosión, normalmente tienes un plazo de tiempo muy ajustado y eres consciente de que tu parte es solo una pequeña contribución al proyecto creativo de alguien más.

Francisca — ¿Soléis estar implicados en cada paso del proceso de diseño, desde la estrategia hasta el diseño final?

Pep — No siempre hemos tenido la oportunidad de estar involucrados en los proyectos de nuestros clientes desde un punto de vista de la estrategia o de la dirección creativa. Pero esto está cambiando. Recientemente rediseñamos la identidad de uno de nuestros clientes más antiguos, Alfred Kerbs. Este proyecto es, por definición, un proyecto de dirección creativa: ayudamos a definir una nueva estrategia, supervisamos el proceso de producción de la colección y controlamos también cada aspecto creativo de la comunicación, desde la dirección de arte en la fotografía hasta el diseño de los sets, el diseño de la web y la comunicación en los medios sociales. En contraposición a esta situación, acabamos de diseñar la cubierta del vinilo del nuevo álbum de Oso Leone. Este fue un proyecto más artístico, completamente sensorial, hecho mano a mano con el grupo. Esta forma de trabajar es más auténtica e intuitiva, no hay ninguna estrategia de negocio detrás.











Simyo





O website



















Material Turn








Experiencia táctil

Francisca — Como directores de arte estáis representados por O, una empresa de producción a través de la cual habéis tenido la oportunidad de trabajar con artistas emergentes como Carlota Guerrero o Diana Kunst. ¿De qué manera tener un mánager ha influido en los encargos del estudio?

Pep — O nos representa y nos encarga muchos proyectos, como títulos de crédito de vídeos musicales, dirección de arte para publicidad, publicaciones independientes, entre otros muchos proyectos. Trabajar con una empresa de producción te da la oportunidad de colaborar con un equipo más grande de gente creativa, lo cual es muy gratificante. Nos encargamos de la dirección de arte para un anuncio de televisión de Simyo (una compañía de telecomunicaciones), en la que colaboramos con la fotógrafa Alba Yruela y la directora María Sosa. El mundo de la publicidad es un poco desconocido para nosotros, donde las agencias y los equipos de marketing controlan nuestro trabajo, pero estamos contentos con el resultado.
Aparte de esto, O también invierte en proyectos personales, y ahí es donde nos dan una libertad casi completa. Creo que los mejores ejemplos son O Newspaper y su propia web. Su identidad está basada en un sistema de cuadrícula que se aplica tanto en el medio impreso como digital. Cuando nos encargaron el diseño de su web, decidimos crear una herramienta que nos permitiera explorar este sistema pero que evitara que la publicación de los nuevos posts se convirtiera en una tarea mecánica y aburrida para nosotros. Esta herramienta es un buen ejemplo de nuestra metodología de trabajo: nos da libertad para experimentar y nos permite conseguir resultados diferentes e insospechados. Nuestra intención era investigar un lenguaje CSS y descubrir lo lejos que podríamos llegar con esa herramienta.

Francisca — Affaire tiene también una relación especial con los proyectos editoriales. Vuestro papel alterna entre el de editor y el de diseñador. Estoy pensando en dos proyectos muy específicos, Material Turn y el Anuario de la Creatividad Española 2017, porque veo claramente el papel del diseñador en el primer caso y el papel del editor en el segundo.

Pol — Material Turn es un proyecto que llegó a nuestro estudio gracias a Jordi Carles, un amigo que trabaja como director creativo en …,staat (el estudio de diseño de Ámsterdam donde estoy trabajando actualmente). Es un libro que se publicó a tres bandas: Baumeister Jung, …,staat y Affaire.

Pep — El libro es un ejercicio del fotógrafo Paul Jung y la diseñadora de moda Melitta Baumeister. Las fotografías de Paul de varias prendas diseñadas por Melitta se presentan en el libro de una forma que a veces ayudan a destacar –pero a veces a confundir– la materialidad de las piezas. Es un juego de percepción, volumen y materiales. Nuestra aportación al proyecto, puesto que el contenido ya estaba definido, fue una interpretación conceptual de su trabajo.

Pol — Queríamos sorprender al lector a través de la materialidad de la publicación. La sensación general es que todo es blanco, o vacío, pero en realidad la esencia del diseño está en la experiencia táctil. En el exterior, es un libro blanco dentro de un estuche transparente de plástico; en la cubierta hay textos tanto en relieve como en bajo relieve repartidos por lugares diferentes e insospechados; solo hay un tipo de papel, pero el gramaje varía en todo el libro…

Pep — Fue un campo de juegos para nosotros. Experimentamos con muchas cosas, cosas que no podríamos haber aplicado en otros proyectos por un tema de presupuesto o por razones comerciales. La percepción de este libro es completamente diferente dependiendo de si lo ves en imágenes o si lo tocas con las manos. Es un ejercicio material. Los libros son objetos, no solo imágenes.

Pol — Por otro lado, no nos hubiéramos imaginado nunca lo difícil que sería vender un libro blanco, porque al fotografiarlo parece una simple maqueta en blanco. En este caso nos centramos totalmente en el ejercicio conceptual. Y aprendimos mucho sobre lo que significa hacer productos que esperas que alguien va a comprar.





















Anuario CdC 2017

Francisca — El Anuario de la Creatividad Española es un libro publicado por el Club de Creativos y que incluye los mejores proyectos de la industria de cada año. Hasta 2017, los diferentes diseñadores que se habían encargado del proyecto a lo largo de los años, asumían el diseño de estos libros como un libro-objeto, publicaciones espectaculares que acababan siendo el trofeo que las agencias se llevaban a casa para mostrar orgullosos en sus estanterías. Vosotros cambiasteis por completo este enfoque, ¿por qué?

Pol — Queríamos hacer una intervención conceptual que justificara la existencia de este libro. Como acabas de decir, este tipo de libros de recopilación de premios se mueve entre dos formatos: un libro-objeto y un libro-informativo. Sin embargo, nuestra reflexión fue que su contenido se convierte rápidamente en obsoleto al cabo de un cierto tiempo. Para darte un ejemplo: tengo un anuario creativo de 1958 que sirve de base para mi ordenador, para ponerlo a la altura de mis ojos.

Pep — También discutimos de todo esto con Rafa Montilla, de O, que nos encargó este proyecto, porque queríamos que este libro fuera algo más que una colección de galardones. Sentíamos que teníamos que incluir una reflexión crítica sobre el consumo, el comercio y la publicidad.

Pol — Finalmente decidimos dibujar un paralelismo entre la obsolescencia del libro y la obsolescencia de la información. Lo que importa hoy, mañana deja de ser importante. El ejercicio consistió en contextualizar los proyectos de publicidad galardonados en el marco de una serie de acontecimientos que marcaron el año 2017. Tuvimos que investigar mucho para recopilar todas las noticias que consideramos relevantes en los diferentes ámbitos, como economía, cultura, deportes, etc. Como resultado, pudimos crear una imagen del caos informativo al que estuvimos expuestos en 2017.

Pep — Debo admitir que al principio quisimos ser un poco más mordaces: nuestra idea era escoger noticias sobre, por ejemplo, las emisiones de carbono y contrastarlas con los anuncios de coches de ese año. Pero, por supuesto, esto quizá hubiera levantado algunas ampollas entre los clientes, así que nos pidieron que rebajáramos un poco el tono de la narrativa.

Pol — Todas estas noticias sí están en el libro, pero el foco de atención cambió para centrarse en la sobredosis de información, en vez de dar el protagonismo a las contradicciones del mundo en que vivimos.













Bolsa de plástico




Abuela de Pol



Camiseta








Supermarché x Túnica

Francisca — Supermarché es un proyecto aparte vuestro. ¿De qué va?

Pol — Supermarché es una plataforma donde queremos hablar sobre el consumo y pensar de forma crítica sobre nuestro papel como diseñadores en una sociedad de consumo.

Pep — Formamos parte de un proceso de industrialización, diseñamos cosas que existen en el mundo; así que creamos Supermarché para reflexionar sobre nuestros propios impulsos como productores y consumidores. También es un espacio creativo para experimentar con diferentes medios y formatos, donde lanzamos nuestros proyectos personales. Los proyectos que hemos realizado hasta ahora son una bolsa de plástico muy resistente, una camiseta con el dibujo hecho con iPad por la abuela de Pol y Material Turn, el libro del que ya hemos hablado antes. La bolsa de plástico era un ejercicio conceptual sobre la durabilidad y la calidad. Queríamos poner patas arriba la idea de la bolsa como un objeto desechable que la gente no aprecia y crear, en cambio, un objeto de alta calidad, que también creemos que es bonito.

Pol — La camiseta con la ilustración hecha por mi abuela –que entonces tenía 82 años– con el iPad era un experimento sobre el anonimato, la tecnología y la edad. Igualmente queríamos investigar más sobre la producción textil. Utilizamos poliéster reciclado y algodón orgánico para asegurar la suavidad del producto. Si te fijas, los créditos de la imagen solapan el mismo dibujo.

Pep — Y también hay la sección «Te puede gustar» en el sitio web.

Pol — Esta sección personifica el carácter reflexivo de Supermarché. Es una plataforma donde queremos compartir todo lo que nos gusta, ya sea por su valor artístico, por el diseño, la calidad de los materiales… lo que sea. Celebramos las cosas, grandes o pequeñas, que consumimos física o digitalmente y que nos hacen felices.

Pep — Incluye imágenes de obras de arte, gomas Milan, productos de marcas de lujo, packaging de caldo de pollo… También hay lecturas gratis. Todo cabe aquí; es un retrato de nosotros a través del consumo. Tiene la apariencia de una tienda online, pero es solo un archivo de cosas, no hacemos negocio con ello.





























La naturaleza del conflicto

de María Mazzanti
y Claudia Rizo Patrón









Noumancia
de Valerio Monopoli
y Anna Paredes















Trabajo personal de Pep

Francisca — Ambos sois profesores en el Máster de Diseño Editorial de Elisava. Dais la asignatura del proyecto de libro, y hasta ahora habéis tratado temas como los Seis de Amberes, Dogma 95 y conceptos como «velocidad», «conflicto», «humor». ¿Qué esperáis de los alumnos cuando les presentáis estos temas?

Pol — Nuestros briefs tienen la intención de provocar algún tipo de fricción entre los alumnos. Queremos abrir su mundo, hacer que profundicen en temas que quizá nunca hubieran pensado que les interesarían. También los empujamos a llevar los proyectos hasta las últimas consecuencias, que vayan más allá de rascar la superficie. 

Pep — El primer paso es el descubrimiento. Nosotros, como profesores, aprendemos mucho de su investigación y ellos, por su parte, aprenden que el diseño debe salir de un enfoque basado en la investigación y la curiosidad. Nuestro papel es similar al de un editor, los animamos a poner una atención especial al contenido, de modo que el diseño sea una consecuencia de su trabajo de campo.

Pol — Quizá hayas notado que nuestros briefs pasaron de ser temas específicos como los Seis de Amberes, a ser temas abstractos como el «humor». Tomamos esta decisión de cambiar los briefs porque queríamos que sus proyectos fueran menos predecibles, y también para facilitar a los alumnos que se les ocurran ideas que encajen mejor con sus intereses personales. Aun así, salieron unos libros muy bonitos de nuestro primer brief sobre los Seis de Amberes.
El año pasado hubo algunos proyectos que me hubiera gustado haber hecho yo. Eran perfectamente coherentes desde un punto de vista editorial, algunos textos los habían escrito los mismos alumnos, la dirección de arte de la fotografía y el diseño daban en el blanco… Me viene a la mente el libro sobre la selva colombiana. ¿Te acuerdas, Pep?

Pep — ¡Sí! El tema era «La naturaleza del conflicto» y los alumnos profundizaron e investigaron la diversidad de la flora en la selva colombiana y la relacionaban con la presencia de las FARC durante el conflicto. Era como un libro de biología, pero contenía una reflexión muy profunda sobre la realidad social de Colombia, el conflicto entre las FARC y el Gobierno, la reincorporación a la vida civil de los guerrilleros después de los acuerdos de paz, etc. En este tipo de proyectos guiamos a los alumnos, supervisamos la ejecución del diseño y la producción, pero en realidad el alumno nos guía también a nosotros.

Francisca — Es una relación bidireccional.

Pep — Otro libro que me acuerdo era sobre el amor, a partir de La tragedia de Numancia, de Cervantes. Era un proyecto muy maduro a nivel de contenido, y el diseño gráfico también era muy elocuente, funcionaba muy bien. Estos proyectos me hacen sentir muy orgulloso y motivado. Esto me lleva al tema de la «autenticidad» de la que hablábamos antes: para mí nuestra disciplina no solo va de hacer que los libros sean bonitos, o que estén bien producidos; es una combinación de estas dos cosas con una expresión de personalidad. Lo que llamamos libros con carácter.

Pol — Cierto. Yo diría que la educación es nuestro «proyecto estrella».

Francisca — Cuatro años después de fundar Affaire, los dos habéis decidido este año agitar un poco el statu quo y habéis ido en busca de experiencias de enriquecimiento personal. Pep, tú has vuelto a estudiar y Pol se embarcó en una aventura internacional. ¿Qué ha pasado?

Pep — Pol y yo tenemos en común el interés por la fotografía, a través sobre todo de la dirección de arte. De hecho, compramos una buena cámara cuando empezamos el estudio porque creíamos que, si queríamos dar buenas indicaciones a los fotógrafos, o tratar de innovar con el medio, deberíamos saber más cómo funciona la fotografía. Mi interés principal es la fotografía documental: mi madre era conservadora de arte y yo crecí rodeado de libros de fotografía y arte. A través del grafiti empecé a documentar mi vida, tomando fotografías de mis piezas y de mis amigos. Este año tuve la oportunidad de matricularme en un curso de fotografía de moda en Fotodesign Barcelona. De hecho, la escuela nos encargó su identidad, y como yo estaba interesado en ese curso, acordamos intercambiar los servicios de diseño por mi asistencia en su programa educativo. Fue una manera de aprender sobre producción audiovisual, casting, dirección de modelos, cosas que nunca había hecho antes. Yo ya tenía un interés por este medio, y esa fue la forma de desarrollarlo y ampliar mi curiosidad.
En general, hasta ahora la educación se ha centrado en convertirnos en «seres que aprenden» al principio y en «ejecutores» al final. Sin embargo, el modelo está cambiando: debemos continuar aprendiendo hasta el final de nuestras vidas. Creo que así es como debería ser.















Westergas
de …,staat

Francisca — Pol, tú estás viviendo en una ciudad con una herencia de diseño extraordinaria: Ámsterdam. ¿Encontraste la experiencia que estabas buscando?

Pol — Solo han sido seis meses, pero creo que ya he aprendido unas cuantas cosas muy valiosas. La primera es de corte práctico y no tiene nada que ver con el diseño: y es que a veces es necesario mantener distancia para ganar perspectiva. La distancia me ha permitido reorganizar mi mente de una forma un poco diferente y creo que influirá en lo que haga cuando vuelva a casa, que será dentro de muy poco.

Pep — Como un reset.

Pol — En lo referente a la experiencia de diseño, uno de los aspectos más interesantes tiene que ver con la mentalidad holandesa más que con el diseño holandés en específico. Es la percepción real de que las empresas privadas valoran y, de hecho, invierten activamente en cultura. Un ejemplo es Westergas (antiguamente Westergasfabriek), un complejo de edificios que había sido la sede de una compañía de gas y que ahora acaban de convertir en un centro cultural, en manos de una empresa inmobiliaria, cosa sorprendente. Obviamente me interesa porque el branding lo hizo …,staat, pero sirve para ilustrar que el sector privado en Holanda tiene una visión a largo plazo que aquí no tenemos. Otra cosa que puedo decir es que formo parte de un gran equipo multidisciplinar y que estoy aprendiendo mucho de la experiencia personal de cada uno. Trabajo diariamente con estrategas, investigadores, diseñadores 3D… Me ha servido para demostrarme que el diseño se está convirtiendo cada vez más en una disciplina ambigua, se está convirtiendo en una especie de «sopa creativa» donde todo cabe.

Francisca — ¡Exacto! Muchas gracias por todo lo que habéis compartido en esta entrevista. Creo que podríamos estar hablando durante horas.
¡Nos vemos pronto, Pol!